martes, 3 de noviembre de 2009

Estabas alli...

 


Estaba allí, como de costumbre, arrodillado frente a esa sombría lápida, siempre vestido de negro, llorando oscuras lágrimas, el hombre más bello que he conocido jamás, y con un alma tan oscura, llena de soledad y tristeza como la mía. Lo necesitaba, sabía que lo necesitaba aunque nunca había hablado con él, necesitaba estar a su lado, que pudiéramos compartir nuestras vidas vacías para siempre, llenándolas el uno del otro, y haciéndolas así más soportables. No aguanté más, me arrodillé junto a él, seguía llorando, y yo me puse a hacer lo mismo; eran lágrimas de desesperación, de una oscura e insoportable tristeza que llevaba sufriendo desde hacía tiempo. ÉL era mi única oportunidad de no morir interiormente, de acabar con mi sufrimiento, y cuanto más me acercaba a sus labios negros, mojados por sus lágrimas de desamparo más me daba cuenta de que por fin encontraba un alma como yo en este mísero y traicionero mundo, sola y vacía. Me aproximé a su boca hasta fundirme en un esperanzador y cálido beso que duró hasta que nuestras almas solas y desamparadas se juntaron en una sola que completaba nuestras vidas y nos permitía morir con una pequeña dosis de felicidad en nuestros corazones, que tan torturados habían sido por la soledad....
¿Puedes escucharme? ¿Puedes sentirme en tus brazos?
guardo mi ultimo aliento seguro dentro de mi
¿son todos mis recuerdos de ti?
dulce luz de éxtasis que muere aquí esta noche…
Posted by Picasa

No hay comentarios:

Publicar un comentario